martes, 22 de abril de 2014

SENDERO ALMOCITA LAS CANALES DE PADULES




FICHA DEL SENDERO
Distancia: 9,5 km.
Desnivel: El punto más alto de la ruta está a 847 m, y el más bajo 575 m.
Duración: 3 horas.
Tipo de camino: Variado: sendero, pista forestal, camino cementado y carretera.
Dificultad: Media.



DESCRIPCIÓN DEL SENDERO DE ALMÓCITA
Las Canales es el principal punto de interés de ese sendero, donde  el río Andarax, a la altura de Padules, queda encerrado entre dos altas paredes de roca, creándose un rincón mágico. Este sendero circular también nos permite descubrir Almócita y Padules dos pueblos de la Alpujarra almeriense, a través de una ruta sin una dificultad excesiva.

Punto de partida Almócita es el punto de partida. Para llegar desde Almería, tomaremos la antigua carretera nacional a Granada, llamada ahora A92a o N340a. En Benahadux giraremos a la izquierda en la rotonda para tomar la A348, en dirección a Alhama de Almería. Seguiremos por esta carretera unos 37 km. hasta llegar al cruce que nos indicará la carretera de acceso al pueblo.  Podremos dejar el coche en un aparcamiento que hay a la entrada de esta población.

Almócita es una pequeña población con mucho encanto, muy cuidada: casas blancas con poesías en sus fachadas, calles estrechas donde nos acompaña la arquitectura morisca, ventanas con macetas, una pintoresca iglesia, un ayuntamiento ubicado sobre un algibe y una original plaza.
Nos adentraremos en el pueblo, en cuyo centro está el cartel del que indica el inicio del sendero. Cruzamos Almócita siempre descendiendo, siguiendo las placas de cerámica con las típicas líneas amarilla y blanca de los senderos PR que hay en las esquinas, hasta salir del pueblo por el camino del cementerio. En este tramo inicial compartiremos la ruta con el Sendero Local SL-48.


Seguimos descendiendo ligeramente por este camino entre cultivos de parras y almendros, mientras dejamos a nuestras espaldas el pueblo. Unos minutos más tarde, bajamos a nuestra derecha, y unos metros más adelante, en el siguiente cruce, hacemos un giro de 180 grados a nuestra derecha que nos hará bajar hasta un poste done se inicia el sendero que comenzará a descender para cruzar el Barranco del Bosque.

A pesar de su nombre, el paisaje es árido, pero igualmente bello. Descendemos hasta el fondo del barranco, para cruzar su arroyo y comenzamos a subir tras cruzar un puente de madera. Se trata de una subida en zigzag que nos pondrá a prueba. Es una subida dura aunque, afortunadamente, no muy larga, que acaba cuando lleguemos a un collado junto a un corral con ovejas.

Hay una confluencia de caminos y nosotros elegimos el del centro, que tenemos frente a nosotros. A nuestra izquierda tenemos buenas vistas de la 

Sierra de Gádor y un poco más adelante de una meseta llena de matorral, conocida como Los LLanillos, que acaba en un cortado. El camino comienza a descender y llegamos a un cruce que tomaremos a nuestra izquierda para hacer un giro de 180 grados que nos llevará hasta otro cruce donde finaliza la concurrencia con el SL A-48, que baja a nuestra derecha hacia el molino, mientras que nosotros seguimos recto por la pista forestal.


Llegamos a una era donde el camino vuelve a convertirse en sendero que va paralelo en altura sobre el río Andarax, oculto por una espesa vegetación de ribera. Llegamos a un tramo que recorre unos metros por el interior de una acequia en desuso.

Seguimos bajando, en algunos tramos ayudados por unas cuerdas, debido a la inclinación y a la tierra suelta del terreno. Entramos en el término municipal de Padules, y podemos contemplar, frente a nosotros, los Tajos Coloraos. Seguimos durante unos kilómetros a través del paso que se ha abierto el río Andarax.


Finalmente, desde un alto vemos el área recreativa en forma de terrazas que se ha construido junto a las Canales. Nos acercarnos y bajamos a través de estas terrazas hasta el río y lo remontamos un breve tramo para acercarnos a la cerrada.

Las Canales de Padules es un lugar único, el río pasa entre dos verticales paredes de roca, formando un remanso de fría agua cristalina, donde en verano es tradición ir a bañarse. Si tenemos la suerte de estar solos podremos disfrutar de este mágico lugar. Eso sí, hay que descalzarse y mojarse los pies para adentrarse y disfrutar de esta maravilla de la naturaleza.

Tendemos que desandar, volver al área recreativa y ascender por las terrazas hasta la pista cementada que en un continuo ascenso nos lleva hasta Padules, pasando junto a una casa cueva y un par de pequeñas caídas de agua, y los cultivos que rodean este pueblo.

Poco antes de entrar en Padules, hay un desvío a la izquierda, que nos permitiría volver a Almócita por el sendero GR-142. Siguiendo las indicaciones rojas y blancas, el cual nos llevará rápidamente de nuevo a Almócita, y final del recorrido.



IMAGENES DEL SENDERO